El  Método  Mandar   (Email: PhMandar@PhMandar.com)Invitación: miercoles 3 de octubre a las 5Pm, Charla en el Colegio de Ingenieros de Caracas. Entrada libre

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Miércoles 3 de octubre, a las 5Pm, en el Colegio de Ingeniero de Caracas

 

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Propuesta de las “ESPE” (Empresas Sociales de Producción Energética) con el “Método Mandar”

Roland Denis, 11 de octubre 2005

Al menos desde hace dos años y más la industria petrolera ha sido como nunca, un centro de debate fundamental dentro de nuestro país. Evidentemente, encontrándonos en pleno proceso de transformación político y social, tenía que ser así, ya que se trata del centro de producción de riquezas, o al menos, de recursos financieros del estado y el conjunto de la sociedad más importante. Los dos grandes movimientos conspirativos del año 2002 y 2003 utilizaron precisamente esta industria como centro dinámico de sus propias movilizaciones poniendo en jaque todas las instituciones y la propia composición democrática constitucional. Todo esto falló en sus intentos, gracias a la defensa generalizada que el pueblo venezolano fue capaz de producir en los momentos más críticos vividos por estas fechas. Desde entonces para acá, el debate gira alrededor de la transformación de esta misma industria en un cuerpo soberano capaz de crear las bases para la siembra de un nuevo país, una nueva sociedad, e incluso un nuevo posicionamiento internacional de Venezuela en el mundo, mucho más soberano e integrador del espacio continental  (sur y caribe) americano dentro del cual existimos como nación. El debate sigue su curso y se moldea de acuerdo a un complejo y contradictorio mundo de intereses, opiniones y sueños alrededor de los cuales avanza el proceso transformador.

Pero hay algo que a veces no está muy claro a la hora de establecer las políticas concretas dentro del devenir específico de la industria como tal. De alguna manera, las actuales autoridades petroleras se han venido manejado con un criterio que resumiríamos en estos términos: mantener el carácter absolutamente empresarial de la industria, y allí valen las alianzas con los capitales transnacionales y nacionales, la formación de una gerencia apropiada a este esquema, aligerar las relaciones trabajadores-industria, establecer las prioridades al corto y mediano plazo dentro del universo actual del mercado petrolero (demandado como nunca por potencias tradicionales y emergentes por la crisis), estrechar mucho más la relación entre industria y estado, integrar directamente la industria dentro de los objetivos sociales y productivos establecidos en la política de gobierno. Sin embargo, e independientemente cual sean nuestras opiniones respecto a las alternativas establecidas en estos planos, es evidente que han faltado al menos tres puntos fundamentales no incluidos hasta los momentos dentro de la agenda petrolera: el problema de la integración de la población (comunidades, trabajadores, etc) dentro de su propio universo productivo, la posibilidad del manejo directo (social, colectivo, democrático) de sus fuentes de ganancia inmediata (allí donde se produce el crudo como tal y se generan las primeras ganancias antes incluso de su exportación directa o como crudo procesado, y finalmente la incorporación de tecnologías propias que faciliten la realización de esta nueva dimensión de la industria, ampliado su capacidad productiva, su soberanía en ello y el espíritu de compromiso ambiental que tanto inquieta al mundo de hoy. En otras palabras, es la relación entre industria y transformación del contexto político y social dentro del espíritu socializante, democrático y justiciero que inspira la revolución bolivariana. 

Pues bien, esta propuesta de las “ESPE” (Empresas Sociales de Producción Energética) con el “Método Mandar”, intenta ser un aporte precisamente a la necesidad de llenar este vacío obvio dentro de la política petrolera actual. Si ya quedó muy en claro que una industria del tal tamaño y significación no puede quedar reducida al manejo arbitrario de sus gerencias, independientemente de la calidad moral y técnica de las mismas como de su claridad de objetivos, entonces nos es fundamental incorporar en concreto al “pueblo” dentro de ella. Decimos que el esquema de “empresas mixtas”, precisamente debe ser el momento para crear los esquemas necesarios para que esto sea posible. Al pueblo como voluntad, como colectividad de trabajo, como colectividad de conocimiento, como colectividad capaz de manejar directamente y en el sentido más altruista y solidario la relación entre riqueza producida, esfuerzo, conocimiento para ello y realización de esa riqueza dentro del desarrollo integral, sustentable e igualitario de nuestro país. 

El modelo empresarial, asociativo y tecnológico que aquí planteamos es precisamente eso; una propuesta a ser debatida lo más ampliamente en función de datarnos a todos los venezolanos de una política que introduzca a la colectividad dentro de esta fatalidad-bendición (siguiendo el dilema de Peréz Alfonso) que es petróleo y su futuro. Son dos capítulos proposititos, uno empresarial (las propias “ESPE), su estructura de organización y participación, y otro tecnológico que ofrecemos al debate de todos, esperando una pronta definición ya que estamos en momentos de plena definición estratégica del futuro de nuestra industria petrolera. 

El Equipo Promotor, el 11 de octubre 2005

 

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